A caballo…

Compré un caballo por un sueño personal. Un día cuando esté muy viejo y cuando no pueda caminar más, estará en su corral o pastando tranquilo en el campo, esperando su hora.

Compré un caballo por un sueño personal.
Un día cuando esté muy viejo y cuando no pueda caminar más, estará en su corral o pastando tranquilo en el campo, esperando su hora.

Gracias a los caballos conocí a personas que me enseñaron algo y tienen el mismo espíritu y conocí a otros que me alegro haber olvidado.

Me mojé,
Sentí frío,
Y sentí calor,
Sentí miedo,
Me caí,
Y me levanté,
Incluso me lastimé,
Pero también, reí a carcajadas.

Hablé mil veces conmigo mismo.
Canté y grité de alegría como un loco,
Y sí… a veces lloré.

He visto lugares maravillosos y viví experiencias inolvidables.
Me detuve mil veces para ver un paisaje.
Hablé con perfectos desconocidos, y olvidé a gente que veo todos los días.
Salí con mis demonios dentro y volví a casa con una paz absoluta en el corazón.
Siempre pensé lo peligroso que es, sabiendo que el significado del coraje es avanzar incluso sintiendo miedo.

Cada vez que subo a un caballo pienso en lo maravilloso que es.
Dejé de hablar con quien no entiende, y aprendí a través de gestos a comunicarme con otros igual que yo.

Gasté dinero que no tenía, renunciando a muchas cosas, pero todas estas cosas no valen ni un momento sobre mi caballo

No es un medio de transporte ni un pedazo de huesos con herraduras es la parte perdida de mi alma y de mi espíritu.

Y cuando alguien me dice: ” tienes que vender el caballo y tienes que ser una persona más seria”, no respondo. Simplemente balanceo la cabeza y sonrío.

Cabalgar a caballo, sólo lo entiende quien los ama.